martes, 3 de noviembre de 2009

Concepción contemporánea y Concepción Clásica de la Ética

por: Eduardo Ciotola Mosnich
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Considerada por algunos como “la Ciencia de la Conducta”, es analizada a partir de dos puntos de vista.
.Uno de ellos la entiende como la Ciencia que trata del fin al que debe dirigirse la conducta humana, y de los medios que debería usar para lograr dicho fin, los mismos que se sustentan en la Naturaleza Humana, incluyendo en el concepto de Naturaleza Humana, categorías como Esencia o Sustancia.
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Un segundo enfoque la concibe como la Ciencia del Impulso de la conducta humana que tratará, naturalmente, de conducirla y canalizarla, entendiendo en la acepción de Impulso, los Motivos, causas o fuerzas que determinan a la Humanidad. Visto así, podríamos afirmar por tanto, que las distinciones anteriormente señaladas evidencian que actualmente el desarrollo histórico del concepto de Ética, se encuentra divida en dos, confundida y confusa.
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De esto, debe estar advertido el contemporáneo estudioso de la Sabiduría, no sólo para una vivencia plena de su ejercicio ético, sino para poder divulgar persuasivamente el recupero del Conocimiento Atemporal.
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Concepción clásica de la Ética
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El concepto clásico se inspira en el pensamiento platónico y se refiere a una Ética virtuosa, y por tanto inspirada en Valores y ejercida en Virtudes; entendiendo la Virtud en su acepción etimológica proveniente del latín Virtus que significa Fuerza, pero una Fuerza entendida como una función del Espíritu determinada e inspirada por su propia Naturaleza elevada, elevadora y trascendente. Aceptando que lo clásico es atemporal, y por tanto es lo que ha sido, es y será, veremos que hay muchos conceptos (y expresiones de dichos conceptos) que, en nuestro mundo contemporáneo, cumplen con dicha condición.
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Actos heroicos, obras musicales tan vibrantes hoy como entonces cuando fueron compuestas, pinturas que conmueven ahora, tanto como conmovieron cuando se expusieron por primera vez, esculturas que no requieren de intérpretes porque se comunican sin intermediarios igual que la primera vez que se descubrieron al público, todas estas manifestaciones nos recuerdan lo clásico, y que lo clásico pervive a pesar de los tiempos.
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Dentro de este mundo atemporal, también hay arquetipos e Ideas que se mantienen vibrantes y vibrando en sintonía con el Espíritu de los actuales Seres Humanos: la abnegación de una madre, la belleza de un acto Justo que renueva la Esperanza, la entrega inegoista de un voluntario ante la desgracia de los desconocidos, la atención a un niño o un anciano desvalido, el rescate y la protección de lo Natural y de la Naturaleza, son expresiones que han sido, que son y que serán comprendidas desde lo profundo del Ser Humano. Eso es la Ética, y por eso su atemporalidad y por eso su clasicismo.
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Un elemento más a considerar en este aspecto, es la Universalidad de la Ética atemporal. Todos los Seres Humanos del orbe, son susceptibles de vibrar en la misma sintonía, sin distinción de credos, razas o géneros, frente a expresiones como las que hemos mencionado líneas arriba.
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Así, cada una de aquellas expresiones, nos recuerda que la Ética, al igual que toda expresión de Sabiduría: tiene una utilidad, debe ser práctica y sólo perdura gracias a su concreción y a su práctica. La Ética puramente especulativa, declarativa y teórica, por tanto: ni es Sabiduría ni hace Sabios.

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